CHOI HONG HI: Fundador del Taekwon-Do

El General Choi Hong Hi nació el 9 de noviembre de 1918, en Hwa Dae Myong Chun Distrito de Korea. A la edad de 12 años comenzó a estudiar Taek Kyon, un antiguo método de lucha coreano en el que se utilizaban los pies.

   Más tarde cuando estaba estudiando en Japón, encontró a un maestro de karate quien lo ayudó a obtener su cinturón negro de primer Dan en menos de dos años.

  Luego el General intensificó su entrenamiento, esforzándose para ganar su segundo Dan. Enrolado en la Armada japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, fue enviado a Pyongyang, donde fue encarcelado. Con el objetivo de mantener su buena salud física y mental durante su encarcelamiento, practicaba karate, en soledad al principio, y luego enseñándolo al personal de la prisión y otros prisioneros.

   Al convertirse en oficial en la nueva Armada coreana luego del final de la guerra, continuó enseñando su arte marcial a sus soldados, así como a soldados americanos de servicio en Corea.

   Sus creencias, y su visión de una aproximación distinta a la enseñanza de las artes marciales, guiaron al General Choi a combinar elementos de las técnicas del Taek Kyon y Karate para desarrollar un arte marcial moderno. Lo llamó Tae Kwon Do, lo cual significa “el camino de los pies y las manos”.

   En 1959, el General Choi fue nombrado Presidente de la Asociación coreana de Taekwon-Do.

  Siete años después, el 22 de marzo de 1966, creó la Federación Internacional de Taekwon-Do (ITF.) Como fundador del Taekwon-Do y Presidente de la F.I.T., tuvo la habilidad de compartir su arte con estudiantes en todo el mundo.

   Hoy, el entrenamiento en Taekwon-Do está disponible en cualquier parte del mundo. Después de una vida dedicada al desarrollo del Taekwon-Do, un arte marcial moderno, basado en valores tradicionales, filosofía y entrenamiento, el General Choi, fundador del Taekwon-Do y Presidente de la ITF, murió de cáncer el 15 de junio de 2002, en su país de nacimiento.

Orígenes del Taekwon-Do

   A través de todas las investigaciones realizadas durante la historia, ha sido posible deducir que el ser humano ha dependido de sus manos y piernas para vencer a sus enemigos o a los animales salvajes.

   Como el conocimiento y la sabiduría progresaron, estos rústicos métodos de lucha fueron gradual y continuamente perfeccionados, siendo sistematizados como artes marciales con el tiempo.

   Hace 1300 años, la península de Corea fue dividida en tres reinos: Sil-la, Koguryo y Baek Je. Sil-la el más pequeño, era continuamente acosado e invadido por sus más poderosos vecinos. Los jóvenes aristócratas y guerreros de clase de esta provincia, formaron un cuerpo de elite, llamado Hwa Rang Do. Además de armas como la espada y la lanza, estos guerreros desarrollaron varias formas de lucha con las manos y las piernas. Para fortalecer sus cuerpos escalaban montañas abruptas, nadaban en ríos de aguas turbulentas en los meses más fríos y se convertían así mismos en un grupo aguerrido preparado para la tarea de defensa de su tierra natal. Como una guía y como un propósito para su orden, ellos incorporaron un código de conducta y reglas establecidas por el más grande monje budista y erudito del país.

   El Hwa Rang Do fue conocido por su coraje y pericia en la batalla. Estos jóvenes obtuvieron la fortaleza por su respeto al código, el que los capacitaba para realizar hazañas de valor que los convirtió en legendarios. Ciertamente Silla y Koguryo marcan el florecimiento de las artes marciales en Corea. No obstante, las dinastías adquirieron una postura antimilitar, aunque este fue el comienzo de un periodo de ilustración civil, todo lo relacionado a lo militar fue tomado a menos. Hacia el final de la dinastía Yi, las artes marciales parecen haber dejado de existir en la península de Corea. El golpe final vino con la ocupación de Corea por el Japón (1909-1945), cuando fue prohibida la práctica de todo arte marcial. Sin embargo, ciertos valientes maestros se las ingeniaron para mantener este arte vivo.

   En 1946 un joven lugarteniente llamado CHOI HONG HI, recientemente liberado de un

campo de prisioneros de Japón, comenzó a enseñar su arte marcial a algunos de sus soldados. Este estilo se basaba en técnicas del antiguo arte marcial coreano (como el Tae Kyon y el Soo Bak Gi) y del Karate japonés, pero con una multitud de técnicas nuevas y desarrolladas, en especial el perfeccionamiento de las técnicas de piernas.

   El 11 de abril de 1955 el nombre de TAEKWON-DO fue elegido como el nuevo nombre de las artes marciales nacionales de Corea, por una junta de instructores, historiadores y otras prominentes personalidades. El nombre aportado por el General CHOI HONG HI fue elegido por su apta y correcta descripción del arte.

 

  • Tae: acción de pie.

  • Kwon: acción de manos.

  • Do: camino o arte

 

   Se dice que el Taekwon-Do es un arte, una ciencia y un deporte y que su estudio constituye una forma de vida.

   Una ciencia porque todos sus movimientos se basan en la ciencia moderna, especialmente en las leyes newtonianas, que enseñan cómo generar el máximo de energía en cada movimiento.

   Todas sus técnicas están diseñadas para producir el máximo de poder, de acuerdo a las fórmulas científicas y al principio de energía cinética.

 

Como deporte está comprendido en cuatro facetas:

  • Combate

  • Formas

  • Técnicas de roturas: habilidad y potencia

  • Combate Pre-pactado.

 

   Taekwon-Do es un arte, un camino, una forma, todas estas definiciones le encuadra, ya que engloba una serie de conceptos y principios por medio de los cuales se pretende un mundo más integrado y moral, siendo que este último, el aspecto moral, está decididamente unido al Taekwon-Do desde su creación.

  Es un espacio donde cada uno puede descubrir valores que hacen más grande al hombre como ser humano.

  El estudio del Arte de Taekwon-Do se divide claramente en dos partes: La perfección técnica y la disciplina espiritual.

El ciclo de composición del Taekwondo, o Soon Hwan Do en coreano sostiene que el TaeKwon-Do se compone de 5 fases, que componen un ciclo, donde cada una de ellas es imprescindible para el desarrollo de la otra, que se representan gráficamente en la siguiente imagen:

Las 5 fases son:

.- Movimientos fundamentales: Los movimientos fundamentales están basados en las técnicas básicas y, practicados exhaustivamente, permiten desarrollar habilidad de manera que el alumno pueda enfrentar situaciones de combate real con confianza. Los ejercicios de frente a frente ayudan a perfeccionar la técnica y a comprender la importancia de la distancia y el tiempo en una situación dinámica. También se puede entrenar con accesorios para mejor el poder, resistencia, puntería (foco), etc.

.- Formas: Las formas son movimientos fundamentales encadenados y nos ponen en una situación hipotética, donde debe poder defenderse, contraatacar y atacar frente a varios oponentes imaginarios.

.- Combate: La lucha permite el enfrentamiento real contra un adversario. Habrá que saber reaccionar delante de situaciones sorpresa e improvisar tanto ataques como defensas. Se mejora la coordinación, la velocidad, el equilibrio y la concentración contra ataques espontáneos, es decir: situaciones donde aplicar la defensa personal y que preparan al alumno para poderse defender en la vida.

.- Defensa personal (lucha libre): Trabaja los movimientos básicos, aún cuando se haya desarrollado una alta capacitación en defensa personal, para seguir perfeccionando y mejorando en el Taekwondo.

.- Acondicionamiento físico (Dallyon): Para poder lograr todos estos objetivos, es necesario un buen acondicionamiento físico que aporte resistencia al cuerpo.

Los 5 principios del taekwondo son:

Cortesía (Ye Ui):

La cortesía se basa en tratar a los demás como a uno le gustaría que le tratasen, con respeto, educación y atención. Los preceptos de la cortesía para desarrollar un carácter noble y conducir el entrenamiento de manera ordenada son:

1. Promover un espíritu de mutuas concesiones.

2. Admitir y corregir los defectos propios, siendo condescendiente con los de los demás.

3. Ser educado.

4. Alentar un sentido humanitario y de justicia.

5. Distinguir al instructor del alumno, al veterano del novato, al mayor del más joven.

6. Comportarse de acuerdo a la situación.

7. Respetar las posesiones de los demás.

8. Practicar la honestidad y sinceridad.

9. Abstenerse de aceptar algún favor o soborno.

 

Integridad (Yom chi):

La integridad hace referencia a la capacidad de ser responsable de los propios actos mediante la conciencia y consecuencia respecto a lo que se sabe correcto o equivocado. El trabajo de la integridad nos lleva a reconocer lo correcto de lo incorrecto, de forma que cuando se haga lo incorrecto, existirá la suficiente conciencia para asumir la disculpa y remendar los errores de forma activa.

Perseverancia (In Nae):

“La paciencia conduce a la virtud. Se puede construir un hogar pacífico siendo paciente cien veces”, reza un viejo proverbio oriental. Tener perseverancia es ser capaz de volver al principio, tener paciencia, confianza, y saber que, con suficiente intención y preparación, nada es imposible y ningún obstáculo es demasiado grande.

Una persona paciente, tiene posibilidad de mejorar y perfeccionar una técnica. Uno de los secretos principales para convertirse en un líder del Tae Kwon-Do, es afrontar cada dificultad con perseverancia. Confucio dijo: “Aquel que es impaciente en cuestiones triviales, rara vez logrará éxito en cuestiones de mucha importancia”.

Autocontrol (Guk Gi):

Para un artista marcial, éste es quizás el principio más importante. La confianza y la preparación física derivadas del entrenamiento deberían ir acompañadas de saber utilizar dichas capacidades en su justa medida, con responsabilidad y templanza. Este principio es muy importante fuera y dentro del dojang, tanto para conducirse en los asuntos personales, como en la lucha libre. Una pérdida del control en la lucha libre, puede acarrear resultados desastrosos para el estudiante y para el oponente. La incapacidad para conducirse en el trabajo y en la vida en general, es también falta de autocontrol. De acuerdo con Lao Tse: “La esencia de la fortaleza, consiste en vencerse a sí mismo más que a algún otro”.

Espíritu Indomable (Baekjul oolgool):

Se refleja cuando una persona valerosa se enfrenta por sus principios a situaciones difíciles. Esto implica seriedad, sentido de la justicia, modestia y honestidad. Si el estudiante y artista marcial se cruza con lo que sabe que es una injusticia, debe enfrentarse a ella, sin miedo ni duda, con espíritu indomable, sin considerar quién y cómo sea.

Confucio declaró: “es un acto de cobardía no alzar la voz contra la injusticia. La historia ha probado que aquellos que siguieron sus sueños diligente y enérgicamente, con espíritu indomable, nunca fallaron en obtener sus metas”.